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Tomando como referente al libro de Marc Augé "Los
no lugares. Espacios del anonimato", el presente, el hoy, responde
a una situación que puede denominarse de "sobremodernidad" con una
característica esencial: el exceso de tiempo, de espacio, de individualidad,
signado además por la aparición de "no lugares".
Dando una definición dual los "no lugares" son tanto las instalaciones
necesarias para la circulación acelerada de personas y cosas, como
los lugares de tránsito prolongado donde se estacionan los refugiados
del planeta. Los no lugares que se plantean son de dos tipos : lugares
anónimos de paso (aeropuertos - supermercados - rutas por peaje
) y lugares de tránsito donde se estacionan temporariamente personas
. Los primeros los tenemos, son copias casi exactas de los centros
comerciales y los aeropuertos de otras partes del planeta, son las
casas de deportes, las cadenas de ropa de diseñadores internacionales,
las cadenas de comidas rápidas, idénticas en todos lados. Los segundos,
en nuestro caso ¿cuáles son?. ¿Son los lugares de la calle donde
se estacionan personas como refugiados de una sociedad hostil?....
¿Será su no lugar un lugar de tránsito.... Hacia qué o hacia dónde?.
¿Son lugares donde se ubican los que migran?. Cuando se borran las
nociones de pertenencia, cuando se instalan y se borran las señales
de territorio e identidad, en la experiencia urbana los lugares
de paso, como los del viajero son no lugares pues nadie se siente
en ellos como en su casa. En ellos no se evidencian pautas lugareñas
pues el que está de paso en un lugar, no puede hacerlo, ni sentirlo
suyo. Esto se aplica a los que vienen a la ciudad y se instalan
perdiendo su tradición y modos habitacionales, y no se encuentran
más como en su casa. La no identidad admite y genera el rechazo,
la agresión, el desinterés. Los no lugares no poseen identidad,
no tienen relación con localismos, sitios característicos y reconocibles
o referencias históricas o temporales, no son registrados como lugares
memorables por la memoria colectiva, son algo visto pero no registrado,
donde no se han establecido contactos interpersonales, solo pasajes
solitarios de seres anónimos. Son de paso, transitorios. Se dan
dos relaciones: fueron constituidos con ciertos fines, y otro punto
es la relación de anonimato que los individuos establecen con ese
espacio. Para usar el no lugar hay una relación contractual, se
paga para entrar a él. También existen condiciones de uso y códigos
de comportamiento. Por ejemplo: "acceda por derecha", "cruce acá",
"ingrese su código", etc. Es posible vivenciar esa situación y experimentarla
individualmente cuando se accede a un aeropuerto, a una estación
de subterráneo, a un cajero automático. Es también pensar que el
no lugar implica una cualidad negativa, de ausencia de lugar, o
una indiferenciada referencia a nombres entremezclados confusamente
a lo largo de un itinerario. El espacio del viajero, es el arquetipo
del "no lugar" pues los individuos que los usan, deben valerse casi
exclusivamente de lo informativo (vaya por acá, siga esa línea,
pase por ese visor ). Otra característica es que su uso no implica
comunicarse, uno en silencio puede amañarse solitariamente (piénsese
en un supermercado: circula solo, mira, elige, pesa, paga con tarjeta
y sale) o inclusive puede comunicarse sólo con una máquina. En un
no lugar uno es solo pero semejante a todos, lo que lo vuelve individual
es el dar su número de código, o de tarjeta, que permite establecer
su identidad. De los dos tipos el más fácilmente reconocible es
el de los no lugares anónimos de paso, el otro, donde se estacionan
temporariamente sin llegar a apropiarse, es más difuso, es el de
los que viven en la calle, en el borde, en lugares que usurpan.....
El otro punto y contraparte es "el lugar" de los que viven, trabajan,
lo marcan, lo defienden, cuidan sus fronteras. La fantasía de los
nativos es de un mundo cerrado, fundado y desconocido e inaccesible
a los demás. El lugar expresa la identidad del grupo, los une e
identifica, tiene nombre, y el nombre sugiere también la vuelta
a la tradición, al campo, a los orígenes. Es la búsqueda de una
imagen útil para sentirse protegido. La organización del espacio
y la constitución del lugar son en el interior de un mismo grupo
social una de las apuestas y una de las modalidades de las prácticas
colectivas e individuales. La colectividad necesita pensar la identidad
y la relación y también la situación espacial El lugar es principio
de sentido para el que lo habita y principio de inteligibilidad
para el que lo observa El lugar es un punto de identidad, relacional
e histórico y todo lo contrario es el no lugar. Evidentemente el
no lugar existe tanto como el lugar, y cabe aclarar que nunca se
presentan en estado puro. En la ciudad, en cualquier ciudad, conviven
ambos. Tomaremos ahora un fenómeno incipiente en nuestra región,
pero muy instalado ya en las ciudades de mayor escala: el barrio
cerrado, que denominaré la utopía de la ciudad privatizada Si nos
remontamos en el tiempo, en el medioevo, el hombre escapaba del
feudo a la ciudad para ser libre, y es sobre la base de las ciudades
que Occidente edificó su desarrollo. Hoy parece que el camino inverso
es la salida. Este fenómeno, conocido como "la utopía de la privacidad"
no surge de nuestra cultura de origen europeo mediterránea, con
predominio de enclaves urbanos densos y compactos, generalmente
en cuadrícula, con la plaza, la iglesia, el mercado, sino que se
basa en la cultura anglosajona, donde el elogio del trabajo y la
exaltación de la individualidad y el respeto estricto de la intimidad
son los elementos que la sustentan. Es allí donde se fundamentan
los beneficios de vivir en la ciudad, gozando simultáneamente de
los beneficios del campo, como en las ciudades jardines planteadas
a fines del siglo XIX. Es también la base de la cultura estadounidense,
derivada del mundo anglosajón, que en Estados Unidos completó su
idea con la autopista y el automóvil que accede a urbanizaciones
con el criterio del cul de sac... Sólo entran los que allí viven
y los demás la sortean tangencial y rápidamente. ¿Cuales son las
motivaciones para esta salida de la ciudad y optar por vivir en
áreas de acceso restringido y ubicación suburbana o rural? Se busca
el verde perdido, un retorno a lo natural, asociando el goce de
lo natural con mejor calidad de vida. Calidad de vida que incluye
disfrutar del césped, de los árboles, practicar deportes al aire
libre, disfrutar del sol porque se está en un parque a porque las
bow window de todas las casas lo permiten, o porque todas las puertas
y ventanas se pueden dejar tranquilamente abiertas hacia el verde
sin la interposición de una severa reja. Esta imagen está indisolublemente
sellada a dos elementos: poseer por lo menos dos autos y estar conectado
por telefonía móvil. El que opta por esta imagen idílica, respeta
códigos que en la ciudad destierran: en ella se pelea por densificarla
y ocupar todos sus lugares libres con construcciones, edificios
en altura sin el correspondiente espacio verde propio, playas de
estacionamiento, y aun ocupando las plazas como lugar de vendedores
ambulantes o asentamiento de manifestantes. En ella no se respetan
códigos de convivencia mínima, se la contamina con más autos, con
más ruidos, con usos indebidos, se la degrada y agobia. Se busca
seguridad fomentando y pagando seguridad privada, noche y día, con
armas, cámaras que permanentemente exploran la extensión completa
de los lotes, sensores infrarrojos, la mejor reja o muralla, el
perro mas bravo para atacar al otro, al enemigo, al extraño, al
marginal. Este ítem, considerado básico, es quizás el más urticante
de resolver, pues a medida que se aumenta la protección se aumenta
también la sensación de encierro, a mayor cantidad de guardias ya
no se vive en un barrio sino en un cuartel. Y esta señal de marcar
el lugar, es también para otros, los de afuera, la marca para un
posible asalto, y lo hacen en los lugares vulnerables, las proximidades
de los accesos, los breves momentos de detención. El contexto circundante
al paraíso natural se convierte en una amenaza. Se busca diferenciarse
e individualizarse. La diferenciación se busca para separarse de
lo indeseable, para distinguirse, pues la misma trae aparejada paradójicamente
la idea de identificarse con el igual, igual poder adquisitivo,
iguales gustos, iguales ropas, autos, electrodomésticos, lugares
de veraneo, colegios privados, y aspiraciones de futuro. Se plantea
como una forma de vivir, protegido, entre pares, en escenarios idílicos,
con calles sinuosas, donde transitan a baja velocidad los dos o
tres autos con que cuenta cada casa, de imagen ladrillera, con niños
reunidos frente al convocante calor de la chimenea, aun en nuestro
clima. Se ubican fuera de la actual trama, en lugares alejados,
en el campo, y se cierran con rejas, alambrados, entradas protegidas,
paulatinamente rodeadas de mares de viviendas precarias. Son islas
más que protegidas, encerradas. Sus usuarios, pertenecen a los que
dentro del ciclo vital están criando hijos pequeños, que necesitan
caminar, jugar en plazas, aprender a subirse y andar en bicicletas,....
y que tienen temor a la diversidad que se encuentra en la fauna
urbana. Son los barrios cerrados, la negación de la ciudad, son
la no ciudad, la expresión física de la insolidaridad y la disociación
social. La ciudad no es un hecho natural, es un invento humano,
es el espacio de relación de los ciudadanos, es un sistema conformado
por un sustento material, con una creación artificial: el alojamiento
y sus relaciones y con una base humana, los ciudadanos, los que
habitan la ciudad. Los mismos que deben sentir que pertenecen a
ella, que pueblan sus calles, que se integran a sus pares, pensando
en que el hecho urbano se integra con ellos y la arquitectura hace
a la ciudad, a la calle, al barrio. Es en la ciudad donde se antepone
la noción de comunidad por sobre la de individualidad. No es una
propuesta descartable ante los primeros o evidentes signos de deterioro.
Por ello es deseable repensar y valorar la ciudad con su centro
histórico, la ciudad integrada, la ciudad con calles comerciales
seguras, la ciudad de la vida en las veredas, la ciudad para el
niño, para el adulto, para el anciano. La ciudad del verde y de
las esculturas. Cuando se pensó el tema de la Utopía, la urbana,
la arquitectónica y la estética y plantee el tema del no lugar me
dijeron que eso era precisamente una utopía, algo sin existencia
en un lugar. Buscando en un diccionario, la define como "proyecto
irrealizable" y hace referencia a la Utopía de Tomas Moro (1518).
Siguiendo la búsqueda, y ya en una enciclopedia, tomando la etimología
de la palabra la define como del griego ou no y topos lugar. Lugar
que no existe o textualmente no lugar.
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Para la ciudad, con características de lugar, por
su apropiación, identificación, grado de pertenencia,son lugares
la plaza, el teatro, el lugar del culto, sectores con identidad
y que nos pertenecen. Son no lugares el aeropuerto, la ruta por
peaje, y también los barrios cerrados. ¿En que se asemejan?. En
todos se selecciona y se paga para entrar y se deben respetar ciertos
códigos y comportamientos. En el barrio cerrado, lo que se cumple
parcialmente es la relación de transitoriedad pues es útil en un
determinado ciclo vital de una familia, también la condición de
soleda pues la vivienda tiende a ser aislada, y hasta el conjunto
al que pertenece tiende a aislarse y a no formar parte del tejido
urbano. Para la ciudad además, no es un barrio, no es un punto de
identidad... No esta en la ciudad. Tampoco conforma relaciones pues
al no situarse en ella no es posible ubicarlo salvo por un cartel
de ruta; histórico no es, no tiene antecedentes en nuestra forma
de conformación de ciudades. Es el hoy, la moda y además con persistencia
de una idea medieval, la villa amurallada, o de vivienda rural inglesa,
aislada, única. Conforman no lugares que curiosamente son los lugares,
que para mejorar deben ser privatizados, o en el caso del barrio
cerrado, son mejores pues nacen privatizados Según Augé "el no lugar
es lo contrario de la utopía: existe y no postula ninguna sociedad
orgánica". Se da la paradoja de que el barrio cerrado es para la
ciudad un no lugar, pero a su vez es una utopía, pues responde a
una visión reductiva de la realidad, visión que puede mirar con
nostalgia un pasado lejano, con confianza un futuro fantástico o
con simpleza un mundo unificado según una condición ideal, ubicado
fuera de este tiempo, en una atemporalidad, congelada, independiente
de los tiempos reales de la ciudad de donde proceden, aspirando
a un estado perfecto, una sociedad de pares. La idea de vida al
aire libre, en el campo, en áreas desdensificadas, responde a criterios
antiurbanos, y la búsqueda de homogeneidad tiene su origen en una
actitud discriminatoria. Es además una exitosa moda impuesta por
las inmobiliarias más que una consciente toma de posición sobre
lo urbano. Pues es posible de reconocer en la definición que da
Francoise Choay cuando plantea que la utopía se presenta como un
relato en el que se inserta la descripción de una sociedad modelo,
pero opuesta a la sociedad real, o en nuestro caso un barrio modelo,
opuesto y diferenciado de un barrio real. Manfredo Tafuri también
diferencia lo que es proyecto entendiendo que el mismo es un conjunto
de propuestas y acciones en proyección, sustentado en instrumentos
y recursos que están por definición en el campo de lo posible y
utopía que es de por sí globalmente irrealizable. Lleva esto a plantear
que lo que se deben tener son ideas proactivas, un conjunto general
de suposiciones sobre un nuevo nivel de convivencia en lo urbano,
ideas sobre el futuro, que sean posible de realidad y no utopías,
entendiendo a las mismas como un modelo congelado y estático, ideal
en su irrealidad, pero en las antípodas de lo que es la ciudad,
el lugar donde se aúnan los deseos individuales y colectivos de
aquellos que piensan su ciudad, cada ciudad, no en forma tan simple
y tan acriticamente.
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